Para comprender mejor esta lección, te invito a ver el video.
¿Los animales tienen alma? Si
Para entender hacia donde se dirige el alma de los animales luego de que han desencarnado, primero voy a compartirte algunos datos acerca de su origen y su línea evolutiva.
Recordemos que existen tres líneas de evolución en este planeta:
Evolución Humana. Evolución Dévica. Evolución Angélica.
La línea de evolución dévica abarca dentro de sí a los reinos mineral, animal y vegetal, incluyendo a los cuadrúpedos como perros y gatos. Se les llama “líneas evolutivas”, porque siguen una línea ascendente.
Así como nosotros los seres humanos ascendemos para convertirnos en Maestros Ascendidos y seguir avanzando hacia mayores niveles de conciencia y luz, así mismo la vida elemental tiene formas de vida de menor y mayor evolución.
A grandes rasgos los seres más evolucionados de la línea de evolución Dévica son los observadores silenciosos, por debajo de ellos están las guardianas silenciosas, los Elohim, los Devas de la naturaleza, y por debajo de ellos se encuentra toda la vida animal, vegetal y los elementos primordiales tierra, agua, aire y fuego.
En el principio de la creación, los siete grandes Elohims y sus complementos originarios del Gran Sol Central dieron origen a la vida dévica en el planeta, la cual a su vez proyectó de sí toda la vida elemental a nivel etérico y físico.
Un Deva da de sí a toda la vida elemental de un lugar específico. De ese Deva salen literalmente líneas de luz que conforman la vida elemental en los planos inferiores, como plantas y animales.
Hay Devas especializados en determinada actividad creativa, algunos son diestros creadores de vida animal, otros se especializan en crear cierta variedad de plantas, arbustos, flores y frutos.
Un déva es la versión ascendida de un ser elemental. Un déva es un espíritu de la naturaleza. Existen grandes dévas regentes de montañas, volcanes, lagos y ríos, los cuales dan de sí a toda la vida elemental de un determinado lugar. Son seres imponentes y de gran altitud según su grado evolutivo. Los dévas son más grandes que la forma física que custodian, por lo que si tomamos el monte Everest, comprendemos que su deva regente es más alto.
Los cuadrúpedos y demás seres pertenecientes al reino animal, son sostenidos por un Elemental Superior Cabeza de Grupo o Deva. El Deva puede dar de sí a cientos y miles de pequeñas criaturas a nivel etérico-físico a las cuales él mismo sostiene. Cada una de esas pequeñas criaturas es dotada con su propia alma revestida de personalidad, por lo que tienen conciencia independiente de su creador. Una vez que uno de estos fragmentos de su propia energía ha cumplido su misión y llega al final de un ciclo de vida terrena, es devuelta al elemental cabeza de grupo donde descansa.
Esas pequeñas criaturas elementales tienen la oportunidad de conjugarse con su deva cabeza de grupo o permanecer siendo independientes dentro de él, de manera que puedan seguir descendiendo para cumplir nuevas tareas.
Los animales no tienen chispa divina tal como la tienen los seres humanos. Tampoco tienen karma ni están atados a la rueda de la reencarnación.
La vida elemental en su forma animal es impulsada en su proceso evolutivo mediante una relación de amor divino con integrantes del reino humano y angélico.
La vida elemental fue diseñada para servir a la humanidad. Todos aquellos amigos del reino animal que han pasado por nuestra vida han venido a cumplir un propósito superior escasamente comprendido.
Todas esas pequeñas formas de vida elemental, desde las flores hasta los animales, tienen la oportunidad de desarrollarse y madurar para convertirse en seres de mayor luz y capacidad creativa. Ellos atraviesan distintos procesos evolutivos que los llevan a convertirse en grandes Devas de la naturaleza, así como ascender al puesto de Elohim si lo merecen.
Ellos literalmente dan su vida por nosotros
Así como las plantas absorben el dióxido de carbono que los seres humanos exhalamos, los animales absorben toda clase de energías inferiores presentes en el ambiente de sus amos y amigos humanos, para salvarles de trágicos destinos. Absorben las enfermedades y toda clase de emanaciones destructivas. Nos prestan un servicio honorable.
Los animales son como ángeles encarnados, no por apelar al sentido sentimental, sino que realmente son seres dévicos, seres divinos aquí encarnados, un pedacito de cielo aprisionado aquí por amor.
Muchos se han preguntado la razón por la cual sus mascotas sufren ciertas enfermedades o accidentes. Todos los animales absorben el impacto de la energía mal calificada que iba dirigida una persona, salvándole de sufrir algún accidente o enfermedad y asumiendo ellos mismos “el karma” que de otra manera causaría gran aflicción a la humanidad.
Hay casos muy particulares en los que los animales salvan a sus amos de sufrir accidentes fatales. Es el caso de quienes se enredan en el plano psíquico o astral mediante el mal uso de su energía, y al entrar en contacto con su mascota, ésta absorbe esa energía mal calificada y enseguida fallece, sublimando la energía para hacerla pasar al plano que le corresponde, salvándole así la vida a su amo. Un acto de verdadero amor.
Una vez que el alma de un animal parte de esta vida terrena, esa alma es recibida por su elemental cabeza de grupo y por otros seres elementales que lo asisten en su proceso de regreso a su fuente, en la cual deposita las memorias de su reciente experiencia, sus sentimientos, su cosecha de bien y todas aquellas tareas cumplidas. Es de esta forma como el ser superior de ese elemental decide si dará de sí una nueva oportunidad a esa parte de su energía para retornar a una nueva experiencia.
Los perros, gatos y todos los animales, no conservan su aspecto animal cuando desencarnan, sino que la parte de su energía vital regresa al deva cabeza de grupo y asumen una forma como la de él, viéndose como seres luminosos con cabeza, tronco y extremidades.
Dado que varios detalles de este tema no aportan en nada a la ascensión de los individuos, los maestros no consideraron hacer especial énfasis en lo que sucede con la vida elemental entre encarnaciones, salvo que ellos descansan, se recargan de luz, se siguen capacitando, y vuelven a encarnar, generalmente asumiendo una forma similar a la anterior. Quienes han sido flores siguen siendo flores, generalmente de la misma especie y en el mismo lugar una y otra vez. Así mismo quienes han sido perros y gatos.
Los animales ayudan al alma en la audiencia con la Junta Kármica
Cuando el alma de un ser humano desencarna y es llevada ante los señores del karma para analizar su cosecha de bien y de mal, generalmente se presentan las personalidades de la vida elemental que él contactó durante su experiencia terrenal. Allá se reencuentran humano y “mascota”, aunque normalmente la “mascota” acude en su forma dévica, como un ser de luz que se yergue en un cuerpo similar al humano. Los seres elementales son llevados a interceder por el alma humana que pasa momentos de angustia durante su juicio a sabiendas del mal uso energético realizado en la tierra. Estos bellos seres interceden por el alma ante los señores del karma en busca de mejores oportunidades en una próxima encarnación.
Todo evoluciona, los cuadrúpedos no son la excepción. Ellos, en su forma dévica, continúan elevándose, aumentando su tamaño y poder de acción en el mundo. Uno que alguna vez fue un pequeño cuadrúpedo puede ser ahora un portentoso ser de luz que ha dado de sí a otras formas de vida.
Si uno de tus amigos y hermanos cuadrúpedos o cualquier otra corriente de vida animal ha partido hacia la otra vida, no hay de qué preocuparse, a ellos les depara un mejor destino que a la mayoría de seres humanos inconscientes. Como ellos no tienen karma, su retorno al elemental cabeza de grupo (deva) es un feliz y venturoso viaje de elevación espiritual.
Los grandes lazos de hermandad y amor divino siempre perduran. Seres de las tres líneas evolutivas pueden llegar a reencontrarse muchas veces en distintas etapas del camino.
¿Dormir a la mascota?
Cuando el animalito ha presentado algún desbalance de salud, la decisión de si dormir a su mascota o no, reposa únicamente en la persona a cargo. Cada individuo debe pedir iluminación, amor y discernimiento para tomar la mejor decisión. Siempre que la decisión sea guiada por el amor de la Presencia YO SOY, su resultado benéfico no podrá fallar.
Nuestros amigos los cuadrúpedos | Santo Aeolus
Muchos de Mis Chelas que tienen un profundo amor y entendimiento de los integrantes frecuentemente tratados del reino cuadrúpedo, han preguntado internamente si estos benditos animales pasan por un “segundo nacimiento”. Ahora respondo y digo que únicamente aquellos dotados con el privilegio de pasar por la cadena de encarnaciones físicas como los seres humanos llevan la Chispa Inmortal de la Deidad dentro de la Cámara Anaeróbica, que es conocida como la Inmortal Llama Triple.
El reino animal desarrolla un alma y en cierto punto es liberado de la reencarnación, entrando al Reino Dévico o de la Naturaleza, pero ellos son como ángeles, servidores de algún Ser Divino Inteligente que los dirige para llevar Amor, Curación, Paz y Protección.
Ellos no tienen libre albedrío para crear y utilizar el Fuego Sagrado, a menos que escojan asumir la responsabilidad de aceptar el Fuego Inmortal dentro de la Célula Anaeróbica, y a través de un ciclo desarrollen un alma que proveerá una Cámara adecuada para la liberación de este Fuego Sagrado, ganando de este modo el privilegio de ser un cocreador con Dios.
Ustedes recordarán que al amado Oromasis le fue concedida la inmortalidad por el Maestro Saint Germain. Si algún elemental o animal les sirve bien, cuando sean Señores de la Llama y hayan experimentado el segundo nacimiento, podrán ofrecer la inmortalidad a esa pequeña criatura. Podrán aproximarse al Gran Sol Central y asegurar una Chispa de Vida, que esa criatura podrá aceptar o rechazar.
Si la rechaza, vivirá una vida eterna de Amor, Paz y Seguridad, pero no podrá crear mediante el uso del Fuego Sagrado. Si la acepta, deberá comenzar un ciclo de nacimiento y renacimiento hasta que haya desarrollado un alma que pueda ser juzgada digna para liberar la Chispa Inmortal y, de ese modo, crear un nuevo Señor de la Llama. Muchos han rechazado esta experiencia, si bien muchos la han aceptado.
Los cuadrúpedos dan su vida por la humanidad | Habla la Amada Aries
“YO SOY” Aries, el Espíritu del Elemento Aire y Directora (junto con Thor, Mi amada Llama Gemela) de los silfos y sílfides, esos seres amorosos e inteligentes que sirven incansablemente para mantener la atmósfera de la Tierra lo suficientemente purificada como para que la humanidad pueda vivir sobre su superficie.
Si ustedes pudieran ver la cantidad de veneno transpirado sólo a través de la exhalación del aire contaminado de los cuerpos físicos de la humanidad en un periodo de veinticuatro horas, caería más plenamente en la cuenta, y definitivamente con mucha más gratitud, del servicio de las sílfides que, veinticuatro horas al día, utilizan los poderes del Fuego Sagrado para evitar que la humanidad y la vida elemental aprisionada (los cuadrúpedos) se autoenvenenen hasta el punto de llegar a la llamada “muerte” ¡por inhalar constantemente su propia exhalación!
Tomado del libro: Los Maestros Ascendidos escriben el Libro de la Vida
Habla el primer amado MaháChohán: Mayo de 1952, boletines privados de Thomas Printz
Oh, humanidad, que persigues el conocimiento con el cual obtener felicidad, sabe que tu lección descansa dentro de la contemplación del Amor. Permíteme señalarte el amor dentro del Reino de la Naturaleza, el cual, en escala evolucionaría, se encuentra, con creces, por debajo del poder potencial del hombre.
La Naturaleza refleja el Amor de Dios mucho más que ustedes, quienes han sido pre-escogidos para ser Señores de la Creación.
A través del cuerpo de la Naturaleza viene la totalidad de la sustancia que sostiene el cuerpo físico de toda expresión de vida. Sin el regalo de la Naturaleza, no habría comida ni vestido. Ningún cuerpo físico duraría más de algunos pocos meses.
En retorno por Sus regalos, los cuales forman su generosa mesa, la Naturaleza recibe de vuelta dentro de Sí el excremento venenoso de la respiración y del cuerpo y, finalmente, las vestiduras descompuestas que ustedes han desgastado, todo esto con la paciencia que no es de una centuria, sino de una cantidad incontable de eones, que haría tambalear a un humano con tan sólo considerarlo.
¿Pueden ustedes decir algo similar por cuenta propia? ¿Están dispuestos a absorber el mal de otro, y activamente reemplazarlo con la sustancia de felicidad y bien? ¿Podrían hacerlo durante al menos un mes o un año, sin mencionar siquiera la eternidad?
Hablo de la Naturaleza hoy, no solamente para hacer al hombre consciente de los principios del amor que están dentro de Ella, sino en gratitud a los incontables millones de inteligencias comprometidas en el servicio de misericordia.
En tanto que la Conciencia mal calificada no sea reemplazada, el hombre no podrá estar bajo la beneficiosa protección que el Reino de la Naturaleza proporcionará en los cambios cataclísmicos.
Si la Naturaleza les ha servido tomando los excrementos de sus cuerpos, el monóxido de carbono de sus pulmones y las carnes descompuestas de sus vestiduras, y con amor y manos amables les ha dado en su lugar, el frondoso verdor, la fragancia de las flores y el suave y cálido algodón o la afable seda. Pero ustedes no pueden recibir la conciencia o la discordia inconsciente de sus compañeros de viaje, conscientemente consumirla y, más que eso, darles un regalo de Tolerancia, Perdón y Amor, ustedes no se habrán ganado el derecho a vivir por encima del Reino de la Naturaleza, o al menos paralelo a él.
Hablo porque se acerca el momento en que debemos tener encarnados a quienes sean al menos iguales al Reino de la Naturaleza. Ni siquiera les pedimos que sean superiores a éste.
Evolución del Elohim de la paz Tranquilino, de una flor amarilla a Elohim
Aparte tomado del libro: Los siete Elohim hablan de los siete pasos de la precipitación, Puente a la liberad.
Algunos de ustedes ya saben que la evolución de los Elohim es a través del Reino Elemental (El–e– mental significando “mente de Dios”). Cada uno de Nosotros comenzó como un pequeño ser Elemental, perteneciendo a diferentes sistemas, diferentes galaxias, en tiempos diferentes. Yo estaba entre aquellos Elementales que siguieron el orden exacto de la creación. Ustedes han visto la Luz Elemental Universal llenando la atmósfera; parece que esos diminutos electrones no van a ninguna parte, sólo van de aquí para allá en la luz del Sol. Como ven, cuando se es inicialmente creado por Dios, hay una completa libertad para sólo auto–gozarse. De allí es de donde algunas personas toman la idea de que el Cielo es un lugar de eterno gozo, descanso y una actitud general de “haz–como–te–plazca”. Ellos recuerdan para atrás —ya que esto no es ver hacia adelante— y les quiero advertir con antelación que… ¡el futuro no va a ser nada de esta índole! Esos fueron sus “días del pre–Edén”.
Hace mucho, pero mucho tiempo, Yo era uno de esos diminutos Elementales revoloteando de aquí para allá en Mi universo; cuandoquiera que Me provocaba, Me adhería a algún Rayo de Luz proyectado por algún Ser de quien Yo era apenas consciente. A veces cabalgaba sobre un gran Rayo de esa Luz que estaba destinado a volverse parte de una estrella o de otra bella creación de Dios. Yo no tenía responsabilidades ni obligaciones.
A todas las creaciones de Dios se les asigna la misma libertad. Por ejemplo, cuando su Presencia “YO SOY” fue inicialmente creada, se le permitió pasar a través de las Siete Esferas de Actividad alrededor de su Deidad (su fuente); encontrar la Esfera que más le interesara; quedarse en cualquier templo tanto tiempo como quisiera; a los pies de cualquier Maestro por cuanto quisiera. Los Ángeles tienen una libertad así. Cuando son inicialmente creados, se retozan en la gloria y luz del cuerpo de Dios y, eventualmente, se convierten en partes de las Virtudes de Fe, Esperanza, Caridad, o cualquier Virtud Divina que quieran. Estos Ángeles viven en los Templos de su escogencia — Ellos absorben y… ¡sencillamente son!
Entonces, de repente, un día en Mi interior me llegó el sentimiento de que Yo quería ser una parte consciente de la Creación. Cuando esto se da dentro de un individuo, significa que la actividad del Primer Rayo ha nacido dentro de ellos — LA VOLUNTAD DE HACER. Así me ocurrió a Mí.
Busqué entonces a alguien que Yo sabía me podía decir exactamente qué hacer y, cuando hube encontrado a tal ser, se me dijo que de querer Yo ir a cierto Templo de la Naturaleza, podría aprender a construir formas —quizás una flor. Para hacer esto, junto con otros de igual intención, tenía que aprender a sostener el pensamiento–forma que Nos mostrara el Deva Presidente (nuestro instructor) sobre el altar.
Después de matricularme como estudiante en este Templo de la Naturaleza, Mi primera tarea consistió en construir una flor amarilla de cinco pétalos, algo que nunca olvidaré. Oh, deben haber habido como doscientos de Nosotros en la clase, todos tan irresponsables como Yo. Podíamos oír bella música fuera del templo; el aire era tan agradable y fresco; bellos Seres de Luz pasaban a través de la atmósfera fuera de las ventanas, y eso de mantener el patrón de esa flor se puso tan monótono… ¡déjenme decirles! Sin embargo, el Deva permaneció allí de pie sobre el altar, y desde dentro de sí exteriorizaba el patrón de esta flor que Nosotros habríamos de aprender a crear.
Él trató de capturar Nuestros pensamientos y enfocarlos sobre esa flor. Pero pronto me di cuenta de que sólo LA VOLUNTAD DE HACER no era suficiente, que los otros seis “Pasos” de la Creación tenían que darse en sucesión para perfeccionar la actividad.
Entonces, de repente, la PERCEPCIÓN entró en Mi mente y pensé: “Sí, esto es una parte de la creación”, y percibí, al menos, lo que el Deva quería que Yo tratara de hacer. Hasta ese momento, Yo sólo gozaba de la fragancia, del color y de la simetría de forma de esa flor. Yo no sentía que quería hacer nada más que eso al respecto. A medida que ese sentimiento de PERCEPCIÓN fue tomando posesión dentro de Mí, traté conscientemente. Oh, pero esa primera forma que traté de crear fue ciertamente una forma distorsionada: Era una especie de cuadrado; no tenía suficientes pétalos, ni tampoco tenía la fragancia correcta. Además, tan pronto como le retiré mi atención… ¡la forma se desvaneció! Pues bien, algunos en la clase todavía no estaban muy concentrados en su atención y seguían “revoloteando”. No obstante, aquéllos de Nosotros que realmente queríamos formalizarnos finalmente Nos movimos al frente del salón, más cerca del altar.
Bueno, a medida que continuamos absorbiendo la instrucción y tratamos una y otra vez, finalmente un día la pequeña flor amarilla apareció en mis manos y… ¡me puse tan feliz…! Esta vez logré el número correcto de pétalos, el color correcto, y la fragancia correcta para mi flor, mas—¡ay, Dios mío!— justo cuando se la iba a mostrar al Deva, uno de los Arcángeles pasó por la ventana y, al ser Mi atención atraída por su magnífica luz, se la quité a la flor por sólo un instante. Cuando volví a mirar mi mano… ¡la flor había desaparecido! ¡Todo por una falta de concentración!
Ahora, estos Devas no hablan del todo. Ellos dan toda su instrucción mediante radiación, y Nuestro Maestro–Deva Nos sugirió que si queríamos crear conscientemente estas flores, podíamos contribuir con belleza y perfección a una primavera en algún bello planeta que el Elohim a cargo del mismo iba a embellecer para bendición de una evolución de almas vivientes.
Al ponerme Yo a pensar en esto, nació dentro de mí el AMOR por Mi faena. Sentí que Yo quería hacer esa pequeña flor lo más perfecta, lo más olorosa, lo más bella posible, y que durara lo suficiente para realmente bendecir a alguna parte de la vida. Ese fue el Tercer Aspecto de la Divinidad —AMOR—, ¿lo ven? Entonces me olvidé de Mí mismo y de las distracciones de aquéllos que estaban pasando por el exterior; entonces realmente quise crear esa flor… ¡y permanecí en eso!
¿Qué pasó después? Pues, que recibí una asignación. Los Devas no le asignan a nadie la tarea siquiera de volverse una flor de manzana hasta saber que uno se quedará con esa tarea el tiempo suficiente para completarla. En Mi nueva asignación creo que habían como setecientos de Nosotros dirigidos a adornar un gran árbol.
Incidentalmente, la flor amarilla que Yo había de crear no crece en su Tierra, como tampoco crece el árbol del que les estoy hablando. Quizás algún día lo hará.
Aquí vino otra lección que Yo no aprendí de una vez. Nuestro Maestro nos recordó que, cuando fuéramos al planeta con el gran Deva del árbol que iba a ser formado, habríamos de ver toda clase de diferentes árboles. Nos advirtió que cuidáramos de que nuestra flor individual a ser creada no se volviera como la que habíamos visto en otro arbusto o árbol. Yo olvidé Su advertencia… ¡y a mi flor le pasó justamente lo que dijo Mi Maestro! Vi flores rosadas, azules y blancas, y para cuando había terminado de verlas a todas, ya no tenía Yo nada definitivo mío en Mi mente, y, por ende, ninguna manifestación.
Aprendí entonces la cuarta lección, la PUREZA de adherirse al Patrón Divino que se me había dado al principio.
Cuando finalmente regresamos a Nuestro “salón de clases” en el Templo de la Naturaleza, ninguno de los que nos habíamos “perdido” estábamos orgullosos de los respectivos logros. Como pueden ver, aquéllos a cargo siempre preparan más Elementales de los que saben se necesitarán para cierta creación y, por ende, la creación fue completada por quienes podían hacer el trabajo. No volví a ofrecerme de voluntario tan rápidamente para la próxima experiencia… ¡eso sí se los puedo asegurar! No obstante, en Mi interior decidí que Yo habría de sostener el patrón de esa flor amarilla hasta que lo pusiera de manifiesto en perfección.
Al final, no tuve siquiera que ofrecerme de voluntario. Mi Maestro–Deva, en misericordia, me dijo un día: “Bueno pues, puedes ir y tratar de nuevo”. Esta vez cerré Mis ojos, Mi mente y Mi atención a todo lo que no fuera convertirme en esa flor amarilla. Sin embargo, quedaba allí algo más que Yo debía recordar — CONSTANCIA— ya que permití que Mis pétalos se cayeran…
¡antes de que concluyera la primavera! Tuve que aprender la quinta actividad de CONSTANCIA y CONCENTRACIÓN hasta que el Deva me llamara de vuelta a Casa. Por cuenta de Mi falta de CONSTANCIA, después de la caída prematura de Mis pétalos… ¡llegué a casa un mes entero antes que los demás! Debo decirles que no entré al Templo por un tiempo bastante largo. Caminé de un lado al otro fuera del mismo… ¡pero no entré! Finalmente no me quedó más remedio que entrar… ¡ustedes saben que sí! Doquiera que uno está y sea lo que sea que uno se ofrece a hacer, hay que terminarlo algún día. Es lo mismo con la humanidad —podrán “jugar” todo lo que quieran y de esa manera malgastar su tiempo; pero algún día tendrán que terminar su curso (realizar su Plan Divino); tarde o temprano, quizás con sus plumas arrastrando, regresarán a realizar su Plan Divino original.
Cuando Nos volvimos a reunir ante el Deva en el Templo de la Naturaleza, me senté atrás en la última fila. Yo era pequeño de estatura y pensé que allí no sería visto tan fácilmente. Pensando para Mis adentros, me dije: “Más nunca volveré a salir. Me voy a quedar aquí mismo”. Sin embargo, acto seguido se Nos enseñó la lección de RITMO. Aquí aprendí que tenía que sostener la Pureza de la forma, y que tenía que permanecer en Mi puesto hasta ser liberado por el Ser que me había enviado adelante. Eso era CONSTANCIA Entonces, con sorpresa, Me enteré de que Yo tenía que asistir… ¡a cada primaveral ¡Ay, Dios mío! Y Yo que pensaba que ir una vez era un logro mayor, pero aprendí la lección de RITMO —flor amarilla, flor amarilla, flor amarilla una y otra vez, todas y cada una de las primaveras. No voy a tratar de decirles cuántas primaveras Me volví una flor amarilla. Hacerlo una vez era una novedad; hasta una docena de veces fue divertido; pero hacerlo cada primavera… ¡Me pareció una larga, sostenida e inexorable “moledora”! ¡Obediencia! ¡Obediencia! ¡Obediencia hasta el final!
El último paso que tuve que aprender en este proceso de creación fue el de SOSTENER LA PAZ. La última vez que el Deva me dijo que Yo iba a ser una flor amarilla otra vez… ¡casi fracaso el curso completo! Es que, en el interim, otros de mis amigos ya se habían convertido en bellos árboles, arbustos y otras hermosas creaciones, pero Yo todavía seguía siendo una pequeña y diminuta flor amarilla. Así que, como podrán ver, Yo tenía que aprender a SOSTENER LA PAZ…
¡Paz en la que Me convertí en un muy distante esquema futuro! Así que si ustedes son una de esas “pequeñas flores amarillas”… ¡aprendan a SOSTENER SU PAZ! ¡Quizás algún día sean el Sol para un sistema! ¿Quién puede saber lo que alguien podrá lograr mediante el uso del libre albedrío?
Finalmente, en este viaje final… ¡sencillamente me aflojé! . ¡En verdad que lo hice! Pensé: “Si es la Voluntad de Dios, seré esa flor por toda la Eternidad!” ¡Ése fue Mi último viaje! Esa rendición absoluta Me dio la Liberación; y esa vez, cuando regresé a mi Deva en el Templo de la Naturaleza, Él coronó Mi servicio de las edades — ¡”Edades”, dije!— ¡con Victoria! Fue entonces que Me gradué al Reino Dévico.
Durante un largo tiempo serví y trabajé con creciente eficiencia hasta que, finalmente, tomé la Iniciación de los Elohim. Más tarde, cuando se Me dio la oportunidad por razón del llamado de los amados Helios y Vesta a los que se quisieran ofrecer de voluntarios para construir para Ellos este querido planeta Tierra, voluntariamente Me uní a los otros seis Elohim para prestar dicho servicio. Servimos juntos en asociación, tanto por el gozo de la camaradería cuanto por el gozo de la creación.
Ahora, proceder por estos “Siete Pasos” de actividad es la manera mediante la cual los Elohim expanden Sus conciencias desde ser un elementalito hasta ser un gran Constructor de la Forma; es la manera por la que los pequeños querubes se convierten en grandes Devas de Luz; y pasando por dichos “Siete Pasos” también es que las almas espiritualmente dormidas eventualmente se despiertan y se convierten en Grandes Seres Ascendidos de Amor, Luz y Perfección. No hay escape posible en ninguna parte en cuanto a seguir esos “Siete Pasos”.
Algunas naturalezas son tales que aceptan y siguen dichos “pasos” rápidamente, mientras que algunos otros se toman un tiempo más largo para lograrlo. ¡Créanme, Yo sé! Creo que fui el alumno más lento de todo el grupo de elementales con que comencé, pero una cosa sí aprendí (si nada más) y fue a SOSTENER MI PAZ… ¡y a permanecer en la Sabiduría de la Ley!
Por la amabilidad y cortesía de su atención, y por su amor… ¡les doy las gracias! Por favor recuerden siempre que… ¡LA PAZ ES UN PODER POSITIVO! Yo —que pasé por el camino de la evolución antes que ustedes, ¡estoy a su disposición! Los dejo con Mis bendiciones. Que todas sus precipitaciones sean perfectas; que sus “flores” sean bellas… ¡y que sus Empeños Divinos sean exitosos en Su Nombre! ¡Gracias y buenos días!